fotografía: Toni Verdú Carbó
Hoy 12 de octubre de 2008 el día ha despertado mejor que ayer. He visto el pasar de las horas oteando el cielo, contando las nubes, como segundos en el reloj. Y ahora me encuentro a siete nubes y media de casarme con Claudia. Espero que sin la lluvia como testigo.
Es curioso pensar en la cantidad de cosas en esta vida, que se escapan a nuestro control. Y nosotros seguimos ahí, empeñados en dibujar nuestro destino sobre un mapa. Cuando las cosas se tuercen, y el trazo se sale de la línea, a veces perdemos el norte. Y no hay algo que más miedo dé, que caminar por lo desconocido. Por aquel lugar donde sin remedio, somos más vulnerables.
Este ha sido un año muy duro en lo personal. Os juro que me he paseado por sitios a los que no deseo volver, pero de los que no me arrepiento haber conocido. Al final uno aprende que es imposible llegar sin hacer el camino. Que pocas veces los atajos acaban donde uno desea, y que más vale vivir cada paso y ser consciente del valor que uno tiene por seguir en pie. He pasado mucho tiempo deseando alcanzar metas que aún no me corresponden. Siempre apuntando a la música y a todo lo que ésta conlleva. Desde que empecé este viaje escribiendo canciones hasta hoy, me he ganado a pulso mi destino. He hecho todo lo que estaba en mi mano para atrapar mis propósitos, unas veces con mejor o peor criterio. Esperando el reconocimiento, el éxito, y ese estúpido cambio de vida que idealizamos, donde todo es más sencillo. Donde todo está hecho.
Y ni mucho menos, estoy dónde soñaba.
Donde me encuentro es a siete horas de casarme. Llevaré un traje de etiqueta, y pasearé por una alfombra roja. A mi lado, en vez de un montón de desconocidos, estará toda mi gente, y cogida a mi brazo, mi madre. Quién lo diría. Y aquí la música es diferente. Es más personal y sincera. En definitiva, la música eres tú. Con tus miedos y tu energía. Tus planes y tus compromisos. Tus límites y tu escaso control sobre las cosas. La gran verdad de todo esto, es que escribes lo que eres y no lo que quieres ser. Y no hay fondo ni música, si no vives.
He compuesto mis mejores canciones en mi año más difícil. Y han sido las que más éxito me han dado. Las que me acompañan a este salto mortal que a veces te da la vida. Las que surgen al combate de la soledad. A las puertas de un día mejor. Las que contagian esperanza, y van más allá de lo que sientes. En definitiva, las que me han llevado hasta hoy. A este momento.
A pocas nubes de ti.





