Archive for Febrero, 2010

Se abre paso el sol entre cientos de nubes en esta mañana de sábado. Hoy he abierto los ojos con un pensamiento fijo. Es probable que haya soñado toda la noche y que ahora me pase varias horas a rebufo, siguiendo el rastro, intentando darle captura. La mayoría de las veces tiro la toalla, me desoriento y olvido qué es lo que andaba persiguiendo. Pero esta vez tengo alguna pista. Estoy cansado de hacer canciones estúpidas. Me pregunto cuántas canciones estúpidas hay que escribir para llegar hasta una de esas canciones con peso, que nadie olvida. Me imagino que muchas. Parece que esta cuestión puede ser aplicable a otras facetas de la vida y también me he preguntado con cuánta gente estúpida has de toparte antes de conocer a alguien verdaderamente interesante y que te deje huella.

El caso es que tengo un amigo del que me gustaría hablaros que roza el colmo de la estupidez. Una de esas amistades que surge durante la universidad, entre clases, salidas nocturnas y horas sentados en los pasillos. Normalmente este tipo de compañero lleva siempre adherido su apellido a su nombre, como si se lo hubieran pegado con superglue. Cosas de la universidad, supongo. Por todo ello, para muchos yo siempre seré Jaimeroldán y a él lo reconoceré eternamente por Ramónloarte.

Ramón Loarte es una de las personas más preparadas que he conocido nunca. A su lado he tenido siempre la sensación que podía conseguir lo que se propusiera y así se lo he hecho saber. Su presencia inigualable. Un caballero en todas sus formas, de capa y sombrero y un triunfador con todas sus letras. Basta decir que estuvo un año de Erasmus en Finlandia, cerca de la frontera con Rusia, donde la noche es día y el día es la noche y así siguen sin aclararse. Recuerdo hablar varias veces con él a través de un precario Internet y un programa antecesor del Skype, justo antes de coger los skis para ir a clase. Con 30 años ya ha trabajado en empresas muy punteras, por supuesto dirigiendo departamentos en marketing y publicidad. Sevilla, su ciudad natal y a la que adora, se le quedó irremediablemente pequeña y desde hace años desempeña su labor en la feroz Madrid, liderando como no podía ser de otra forma, con el mismo talento y elegancia como nos guiaba antaño a comernos un bocata de lomo, queso y salsa de ajo. ¡Qué buenos tiempos!.

Ramón Loarte, una de las personas más preparadas que he conocido nunca, ha decidido dejarlo TODO para irse a África, a Malawi en ayuda humanitaria durante 1 AÑO, con un plan bajo el brazo, entre el que figuran estupideces varias como conseguir una lavadora industrial de dos mil y pico dólares para poder lavar la ropa de todo un hospital e intentar construir un salón con techo para que cuando llueva no se tengan que anular las clases de los críos. Y es aquí donde se me corta la respiración.

Claro y para que todos sepamos numerar todas estas sandeces juntas, ha decidido crear una web, un facebook, un Twitter… encima, para tenernos a todos al tanto. Podría haberse marchado a cavar, llevar sacos o enseñar a leer, que es lo normal. Pues no. Ha dejado su trabajo y su casa, ha cogido a su pareja y han realizado un lunático proyecto llamado “Helping Malawi” con patrocinadores, colaboraciones, empresas, marcas… para que todas estas estupideces no sean sólo de dos locos sueltos en África. Que si reuniones con Nutribén, con un importante club de fútbol, con empresas que cargan containers… Estas cosas que sólo podría hacer Ramón Loarte, una de las personas más preparadas que he conocido nunca.

Quizás esté yo equivocado y el baremo de muchas cosas en la vida no pueda medirse por lo estúpidas que son. Lo que para muchos sería la estupidez más grande del mundo, para otros es signo de felicidad. Pasa como con la canciones. A veces aquella idea absurda y tontorrona termina por hacer bailar al mundo. Y entonces te ves ahí diciéndote “por qué no se me habrá ocurrido a mí”.

Otra opción sería clasificar las canciones y las personas por su valentía y compromiso. Aunque por desgracia vivimos en un mundo donde la línea que separa lo valiente de lo estúpido sigue siendo demasiado delgada. O sea que para algunos, los cojones de mi amigo Ramón Loarte serían sinónimo de estupidez suprema y viceversa.

Por el contrario vivimos en un planeta de “listos.” Listo es aquel que montó un negocio donde nadie esperaba y ahora es rico. El que tuvo los contactos adecuados para arrimarse al éxito aunque sea de refilón y sobre todo el mediocre al que el charco ni le salpica, gracias a que hay otros metidos en el agua hasta las cejas. Esos no están locos, ¡no!. Porque debe haber gente de todo tipo, nos guste o no. Como las canciones. Siempre está el que se moja y el que no. La canción tontona que todos tararean y la profunda y comprometida que conocen sólo unos pocos. En el fondo nunca he dejado de tener la sensación de que vivo tan bien porque hay otros que recogen la mierda que voy dejando, aunque no me dé cuenta. ¿Qué sería un Primer Mundo si un Tercero?. ¿No es cierto, amigo?. Ahora te pregunto a ti que empiezas en esto.

En el fondo no sé que más puedo hacer al respecto, Ramón. Estoy preocupado por hacer una canción con peso, eterna, que cale hondo y quede para siempre. En seguir haciendo música. Lo demás me coge muy lejos. Este invierno he colaborado con la recogida de alimentos para niños en Benín y por supuesto con Intermon Oxfam, ong a la que pertenezco, con el terrible terremoto de Haití. Ahora me hablas de Malawi. ¿Dónde demonios está Malawi?.

Quizás empezaré por buscarlo en la wikipedia y enterarme, que siempre me molesto cuando otros habitantes de este planeta no saben dónde está España. ¿Y luego qué?. ¿Te envío dinero?. ¿Ropa?. ¿Qué más puedo hacer?.

Tal vez empiece por darle un par de hostias al primero que diga que estás como una cabra. Al que ose comentar que nada de lo que haces cambiará las cosas. A esos, a esos no puedo agarrarlos por los huevos porque los tienen pequeñitos y lo suficientemente apretados por los bancos, los políticos y su propio miedo a que el mundo cambie. Es lo que hay. En el fondo estás haciendo algo que todo el mundo piensa, pero que muy pocos se atreven. Una de esas estupideces con peso, eterna, que calan hondo, para toda la vida. Estás escribiendo tu gran canción, amigo, mucho antes que yo.

Tú Ramón, tienes valor y talento para sembrar toda África de lavanderías y techos donde un crío pueda aprender que existen personas como tú. Porque si alguien se siente pequeño y estúpido a tu lado, soy yo, compañero.

Yo y mis estúpidas canciones.

http://www.helpingmalawi.org/

http://www.facebook.com/helpingmalawi



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